El famoso caso de Stanford White




El 25 de junio de 1906, en una calurosa noche de verano, unos adinerados neoyorquinos disfrutaban, en el jardín de la azotea del Madison Square Garden, del estreno de un mediocre musical (Mamzelle Champagne). Las mujeres llevaban costosos trajes y sombreros de pluma. Los hombres, también vestidos con elegancia, fumaban sus cigarros, bebían y reían alegremente. Los actores tenían que hablar casi a gritos para que sus voces se oyesen por encima del estrépito de las risas y las conversaciones del público.

Entre la multitud, comenzó a abrirse paso Harry Thaw, el heredero de la fortuna del ferrocarril de Pittsburgh. Su rostro estaba lleno de ira y su mirada se encontraba fija en otro hombre de más edad que se encontraba cerca del escenario, el famoso arquitecto Stanford White. White aplaudía con entusiasmo y guiñaba un ojo a las jovencitas que cantaban en el coro. Las chicas jóvenes, de 16 o 17 años, eran su debilidad, aunque él ya tenía 52 años.

Resultaba extraño que en pleno verano Harry Thaw llevase un abrigo. Thaw llegó hasta la mesa en la que se encontraba Stanford White. Sacó del interior del abrigo una pistola y, mientras el coro cantaba la alegre canción “I Could Love a Million Girls”, le dijo:


Has destrozado mi vida

A continuación disparó tres veces, a quemarropa, en la cara del arquitecto. La víctima cayó al suelo de inmediato.

En un primer momento, hubo un silencio incómodo. Luego, comenzaron a oírse algunas risas aisladas. Muchos supusieron que lo que habían visto formaba parte del espectáculo, pues este tipo de bromas, en aquella época, eran bastante populares entre la alta sociedad de Nueva York. Pero pronto las risas dejaron paso a los gritos histéricos cuando se descubrió el rostro ensangrentado de White.



Reconstrucción del asesinato en la azotea del Madison Square Garden realizada por un dibujante (1906)

El asesino no mostró ninguna emoción. Vació el cargador de su pistola, comenzó a caminar hacia la salida e indicó que no iba a volver a disparar. Sin embargo, el pánico se había apoderado de todo el mundo. La multitud comenzó a correr hacia las puertas, empujándose unos a otros y gritando. El gerente del teatro abogó por conservar la calma y, absurdamente, quiso continuar con el espectáculo, como si nada hubiese ocurrido. Pero también la orquesta y las cantantes estaban aterrorizadas.

Mientras tanto, el asesino llegó hasta los ascensores. Allí se reunió con él su joven esposa que, con voz angustiada, le preguntó:


¡Dios mío, Harry! ¿Qué has hecho?
Thaw contestó:


Tenía todo el derecho, Evelyn

El asesinato de Stanford White se convirtió en uno de los crímenes más famosos de principios del siglo XX. Llegó a ser conocido con el nombre del crimen del siglo y es que en él confluían una serie de factores que lo convirtieron en una historia sensacional para la prensa: dinero, poder, ira, lujuria y venganza.

Stanford White (9 de noviembre de 1853 - 25 de junio de 1906) era un afamado arquitecto que diseñó numerosas mansiones para poderosas familias norteamericanas, como los Astors o los Vanderbilts. También realizó diversos organismos públicos, institucionales y edificios religiosos. Curiosamente, el edificio en el que se encontraba la noche de su muerte, el segundo Madison Square Garden, que fue demolido en 1925 (imagen superior), lo diseñó él quince años atrás.



Stanford White

A Stanford White le gustaban las jovencitas y, en aquella época, Evelyn Nesbit se convirtió en una chica de moda. Además de ser la modelo de famosos artistas de la época, Nesbit consiguió ser corista en Broadway con sólo 16 años. El arquitecto, que tenía cerca de 50 años y estaba casado y con hijos, se obsesionó con esta chica y pronto la convirtió en una de sus amantes. La madre de Evelyn, que siempre había utilizado la belleza de su hija para conseguir dinero, la animó para dejarse conquistar por aquel millonario mujeriego.







Evelyn Nesbit

White tenía un apartamento en el Madison Square Garden, que destinaba a sus encuentros amorosos. En sus habitaciones había colocado numerosos espejos, situados estratégicamente, y un famoso columpio rojo en el que sus jóvenes amantes, a petición del arquitecto, se balanceaban desnudas. Una de esas jovencitas fue Evelyn, que comenzó a ser conocida como “la chica del columpio de terciopelo rojo” y también la “Eva americana”.

En este apartamento, White sedujo a Evelyn y, supuestamente, después de hacerle sugerentes fotografías vestida con un kimono amarillo, ofrecerle bebidas y algunas drogas, le arrebató su virginidad. Al menos esta era la historia que Nesbit le contó a su celoso marido, posiblemente después de ser coaccionada por éste, que, de forma obsesiva, le pedía que le hablase de la relación que mantuvo con el arquitecto. Sin embargo, al parecer, ella llegó a afirmar al final de su vida que Stanford fue el único hombre que había amado y que nunca la violó.

Aunque durante un tiempo fueron inseparables, Stanford White comenzó a cansarse de relacionarse sólo con esta chica y empezó a buscar nuevas compañías. Evelyn también tuvo otras parejas, aunque seguía en contacto con el arquitecto. Ella lo consideraba su amante pero, al mismo tiempo, una especie de figura paterna a la que acudía cuando tenía problemas. Al parecer, cuando se quedó embarazada del actor John Barrymore (el abuelo de Drew), White le pagó el aborto (hay quien afirma que más de uno), aunque se difundió la idea de que fue una operación de apendicitis.



John Barrymore

Evelyn conoció después al millonario Harry Thaw. Aunque este hombre tenía fama de violento y de sádico sexual era muy rico, de modo que la madre de Evelyn la animó a aceptar sus proposiciones.





Imágenes de Harry Thaw. La segunda de ellas es de la época en la que cometió el crimen.

Los constantes obsequios de Harry Thaw hicieron que Evelyn consintiese en casarse con él, aunque imaginaba la vida que le esperaba porque, siendo novios, Harry alternaba los arranques de pasión con momentos de extrema violencia, en los que la azotaba, incluso utilizando el látigo que empleaba con sus perros. También le exigía que le contase todos los detalles de su relación sexual con el arquitecto, al que ella nunca debía llamarlo por su nombre sino denominarlo “la Bestia” o “el Bastardo”. Pero era un enlace muy lucrativo y la madre de Nesbit, que recibió 100.000 dólares tras la boda, no estaba dispuesta a que su hija lo rechazase. Finalmente, se casaron el 4 de abril de 1905.

El 25 de junio de 1906 Evelyn y Harry decidieron ir a uno de los mejores restaurantes neoyorquinos. Cuando vieron a Stanford White en el Madison Square Garden, el odio que Harry sentía hacia aquel hombre provocó la tragedia.



La detención de Harry Thaw

Mientras se celebraba el juicio, Harry Thaw estuvo recluido en la cárcel de Nueva York, conocida con el nombre de The Tombs. Aunque se le negó la libertad bajo fianza, vivió con todas las comodidades. Se le traía a diario las comidas del famoso restaurante Delmonico’s y su celda fue decorada con muebles, lámparas Tiffany y lujosas sábanas y almohadones. También tuvo whisky de contrabando y se le permitió seguir atendiendo sus negocios. Podía reunirse con su agente de Bolsa en la cárcel a todas las horas del día y de la noche.



Thaw en su celda

Seis meses después del asesinato, comenzó el juicio. La madre de Thaw contrató a un equipo de prestigiosos abogados dirigidos por un célebre penalista llamado Delphin Delmas. La madre declaró a la prensa que no le importaba emplear toda su fortuna para evitar que su hijo terminase en la silla eléctrica. La estrategia de los abogados fue clara desde el principio: Thaw debía declararse inocente por razón de locura.

Sin duda, la estrella del juicio y el testigo principal por parte de la defensa fue Evelyn. Su suegra le ofreció un divorcio rápido y un millón de dólares si declaraba a favor de su hijo y ella aceptó.



La hermana y la madre de Harry llegando al juzgado. Las acompañaban la condesa de Yarmouth y otras damas de la alta sociedad

Los días que testificó, Evelyn acudió al juicio vestida de forma muy conservadora pero, a pesar de ello, podía apreciarse que sólo era una adolescente. Sin embargo, la adolescente había dejado su inocencia tiempo atrás, Evelyn había vivido mucho y era buena actriz.



Evelyn declarando en el juzgado



Cuando Evelyn testificó en el juicio, el artista C. Allan Gilbert realizó un dibujo (imagen superior) para el New York Evening World. Al poco tiempo, miles de copias de su traje comenzaron a verse entre las jóvenes señoras de Nueva York

Ella describió con detalle la relación que mantuvo con el arquitecto. Sus visitas a su apartamento y el columpio de terciopelo rojo, que él le pedía que utilizase.

Con una gran teatralidad, lágrimas y gritos, Evelyn habló de cómo fue ultrajada por aquel hombre depravado. Mencionó la noche en la que perdió su virginidad. El kimono amarillo que él le pidió que se pusiera, las fotografías, el champán y las drogas. Algunos miembros del jurado y el público de la sala mostraron su vergüenza y su visible indignación.



Delmas era consciente de que iba por el buen camino. Inteligentemente, destacó que el marido había escuchado la misma historia que ahora oía la sala, con todos los “horribles detalles”. Evelyn mencionó la gran admiración que sentía hacia la bondad de su marido, que, a pesar de conocer su ultraje, decidió casarse con ella.



Thaw durante el juicio

Thaw sólo había defendido el honor de su querida esposa. La prensa convirtió a este hombre en un héroe popular, el modelo de hombre y esposo de la época.





Este caso entusiasmó a la prensa

La locura transitoria hizo que el jurado declarase a Thaw inocente de asesinato. Tuvo que pasar varios años en el Mattawan State Hospital, con las mismas comodidades que ya había disfrutado en la cárcel. Además, muchos norteamericanos lo adoraban. Se convirtió en una celebridad. Incluso, una multitud lo esperó en la entrada del hospital, vitoreándolo.

En 1915 fue declarado legalmente cuerdo y puesto en libertad. Lo cierto es que aunque este individuo, cuando disparó a Stanford White, era plenamente consciente de lo que hacía y sabía que era ilegal, necesitaba claramente ayuda psiquiátrica y, si hubiese nacido un siglo más tarde, probablemente se habría beneficiado de la ayuda médica necesaria para controlar su ira y, quizás, no se hubiese producido el asesinato.



Una imagen de Thaw en sus últimos años

Al poco tiempo, Thaw y Nesbit se divorciaron y ella tuvo que regresar al vodevil para ganarse la vida. Nunca recibió el millón de dólares prometido por su suegra.

La bella y deseada Evelyn Nesbit, símbolo de la época de excesos que se vivió EEUU antes la la Primera Guerra Mundial (la llamada Edad de Oro), terminó su vida luchando contra la pobreza, el alcoholismo y la adicción a la morfina. Nesbit, murió con 82 años en un asilo de ancianos en Santa Mónica, California.



Evelyn posa junto a la actriz Joan Collins, que la interpretó en el film La muchacha del trapecio rojo (1955)



La muchacha del trapecio rojo (1955)


Vídeo Evelyn Nesbit, The American Eve



Fuente y agradecimientos: http://www.ovejaselectricas.es/?p=1161

2 comentarios:

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